El vicepresidente José Manuel Restrepo reveló nuevos detalles sobre la agenda energética que Colombia viene desarrollando con Estados Unidos y aseguró que dentro de las conversaciones bilaterales se ha planteado la posibilidad de importar gas natural desde Venezuela.
El anuncio fue realizado durante el congreso de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgen), donde el funcionario explicó que el Gobierno trabaja en diferentes frentes para fortalecer el sector energético y garantizar el abastecimiento del país.
Uno de los temas que se encuentra sobre la mesa es la posibilidad de utilizar nuevamente el gasoducto Antonio Ricaurte, infraestructura ubicada en el norte de Colombia que permitiría transportar gas proveniente de Venezuela. La eventual operación dependería de diferentes requisitos técnicos, regulatorios y administrativos.
Restrepo señaló que Colombia debe revisar algunos de los trámites que actualmente pueden retrasar la puesta en marcha de proyectos energéticos, especialmente los relacionados con licencias y permisos. Según explicó, aunque la legislación establece determinados tiempos para estos procesos, en la práctica pueden extenderse durante varios meses o incluso años.
El vicepresidente puso como ejemplo los procesos de licenciamiento, que legalmente deberían tardar alrededor de 90 días, pero que en determinados casos pueden llegar hasta los 800 días. También mencionó que algunas consultas previas pueden prolongarse hasta cuatro años.
Para el Gobierno, estos retrasos representan uno de los principales obstáculos para ampliar la infraestructura energética del país. Restrepo afirmó que existen proyectos de transmisión que permanecen retrasados y advirtió sobre la necesidad de acelerar las inversiones necesarias para garantizar el suministro eléctrico.
La discusión sobre el gas venezolano ocurre además en un contexto de preocupación por el abastecimiento energético de Colombia. El país enfrenta retos relacionados con la producción nacional de gas y el aumento de la necesidad de recurrir a fuentes externas para cubrir la demanda.
En ese escenario, la posibilidad de importar gas desde Venezuela aparece como una alternativa que permitiría complementar la oferta nacional. El gasoducto Antonio Ricaurte podría desempeñar nuevamente un papel estratégico en una eventual conexión energética entre ambos países.
Restrepo también cuestionó los resultados registrados durante los últimos años en materia de generación y exploración de hidrocarburos. Según sus declaraciones, durante 2025 entró en operación apenas una fracción de la energía que estaba prevista.
El funcionario sostuvo que Colombia debe continuar explorando nuevas fuentes de gas y petróleo y planteó la necesidad de facilitar la ejecución de proyectos de exploración. También mencionó el potencial del país en minerales como cobre, litio y tierras raras.
Otro de los asuntos abordados durante el encuentro fue el crecimiento económico. Restrepo aseguró que existe una relación directa entre la disponibilidad de energía y el crecimiento del producto interno bruto, por lo que considera necesario ampliar la capacidad energética para acompañar el desarrollo económico.
En su intervención también destacó el impacto que tendrá la expansión de la inteligencia artificial sobre la demanda energética. El crecimiento de nuevas tecnologías requerirá cada vez mayores cantidades de energía, lo que representa un desafío adicional para Colombia en materia de infraestructura y generación.
La discusión se desarrolla mientras diferentes sectores advierten sobre los riesgos de un eventual déficit energético. La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, también se refirió a la posibilidad de un apagón y responsabilizó de ese escenario a las decisiones adoptadas durante el gobierno anterior, una interpretación que corresponde a la dirigente gremial.
Por ahora, la importación de gas desde Venezuela aparece como una posibilidad que hace parte de las conversaciones y no como una decisión definitiva del Gobierno. Su eventual puesta en marcha dependerá de las condiciones técnicas, regulatorias, comerciales y diplomáticas que se establezcan entre los países involucrados.
La iniciativa también podría convertirse en un nuevo componente de la relación entre Colombia y Venezuela, especialmente en un momento en el que ambos países han explorado diferentes mecanismos de cooperación energética.
Mientras avanzan las conversaciones con Estados Unidos y se evalúan alternativas para fortalecer el abastecimiento, el Gobierno deberá definir cómo combinar la producción nacional, las importaciones y las nuevas inversiones en infraestructura.
El debate sobre el gas venezolano refleja uno de los principales retos energéticos que enfrenta Colombia: garantizar el suministro necesario para hogares, industrias y nuevas tecnologías, al tiempo que se acelera el desarrollo de proyectos de generación y transmisión.
*Con información de SEMANA.












